Nunca quise ser emprendedor.
Y aquí estoy.
Mis padres tenían una ferretería en Asturias y ahí comencé a odiar el emprendimiento. Eso sí, fue un máster avanzado en ventas, clientes y en entender cómo funciona realmente un negocio.
A los 25 años, contra todo pronóstico, cometí la locura de hacerme autónomo y abrir mi propio negocio.
Y ahí empezó todo.
Negocios físicos, proveedores, compras, inventario, impuestos, clientes, errores y muchas horas trabajando.
Hasta que apareció Internet.
Lancé mi primera tienda online y aquello cambió por completo mi forma de entender los negocios.
Empecé a estudiar marketing digital, WordPress, publicidad y, sobre todo, SEO. Primero lo apliqué a mis propios negocios. Después empecé a trabajar para clientes.
Pero con el tiempo descubrí qué era lo que realmente me gustaba:
Crear proyectos propios.
Y eso es lo que sigo haciendo hoy.
Mi camino hasta aquí
Empiezo a emprender
Me hago autónomo y comienzo a crear y gestionar negocios físicos.
Descubro el mundo digital
Empiezo a formarme en marketing online, WordPress, SEO y publicidad.
Mi primer ecommerce
Lanzo mis primeras tiendas online y traslado mi experiencia en negocios al entorno digital.
MOGUDA SL
Empiezo a trabajar con clientes a través de mi agencia de marketing digital.
Proyectos digitales propios
Comienzo a crear webs, medios y otros proyectos digitales con distintos modelos de monetización.
YouTube
Doy el salto a la creación de contenido en vídeo con mis propios canales.
Daniel Guardado
Lanzo mi marca personal enfocada en formación sobre negocios y mundo digital, donde comparto la experiencia y los conocimientos acumulados durante más de 25 años trabajando por mi cuenta.
Después de más de 25 años, algunas cosas las tengo claras.
Las ideas no valen nada hasta que no se llevan a cabo.
Si un negocio no funciona, saber dejarlo también forma parte de emprender.
Crea algo de lo que estés orgulloso. Ese puede ser tu mayor éxito.
El momento importa. Una buena idea demasiado pronto también puede ser una mala idea.
Para llegar lejos tendrás que rodearte de buenos compañeros de viaje.